Validez y exigibilidad de la prueba de alcoholemia en las relaciones laborales

Revista Nº 189 Mayo - Jun. 2015

Jennifer Lorena Molina Mesa

Abogada Asociada a la Unidad de Litigios Godoy Córdoba Abogados 

Especialista en Derecho de la Seguridad Social Pontificia Universidad Javeriana 

A través de Sentencia 38381 de junio 18 del 2014, la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia en sede de casación, estableció parámetros para determinar la validez de la prueba de alcoholemia en las relaciones laborales; en un análisis conjunto de la gravedad de presentarse al trabajo en estado de embriaguez y la forma posible de determinar dicho estado, el máximo tribunal de la justicia ordinaria determinó la viabilidad de dicha prueba y los supuestos en que la misma se torna admisible.

Previo a indicar que las empresas se encuentran facultadas para la práctica de la prueba de alcoholemia, este tribunal expuso que el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses no es la única entidad autorizada para determinar el grado de embriaguez, tan es así, que no existe fuente normativa alguna que indique la potestad exclusiva de dicha entidad. Conforme a lo anterior, debe de igual forma precisarse que la prueba de alcoholemia no procede ante la simple determinación del empleador, por el contrario los controles de embriaguez empresarial deberán enmarcarse en algunos de los siguientes dos supuestos:

1. El sector de la producción o la naturaleza de la empresa conlleva a que se establezca la prueba de alcoholemia dentro de una política de prevención y control de accidentalidad:

Entiende la Corte que en algunos sectores de la producción o en algunas empresas, el estado de embriaguez puede generar riesgos para la seguridad de las personas o de los mismos bienes de la empresa, ello tomando como base las labores que desarrollan los trabajadores y el contexto medioambiental en que dicha labor se desarrolla, corolario de lo anterior es que si los trabajadores de su empresa van en la línea de operarios, pilotos, cirujanos, conductores de vehículos, entre otros, cuya alteración de sus facultades psíquicas, intelectuales o físicas pueden poner en riesgo la capacidad ordinaria de sus labores, es preferible que se diseñe una política de prevención y control de accidentalidad que incluya la prueba de alcoholemia.

2. El presentarse en estado de embriaguez está calificado como una infracción grave en los contratos de trabajo, el reglamento interno o la convención colectiva de trabajo.

Si el presentarse al trabajo en estado de embriaguez se encuentra catalogado en forma previa como una infracción grave, entiende la Corte que el trabajador requerido tiene plena conciencia de dicho hecho y, por ende, la prueba de alcoholemia, la cual además debe tener fines razonables, se convierte en un proceder legítimo.

Ahora bien, si aun cuando la conducta del trabajador y la procedencia de la prueba se enmarca dentro de los dos supuestos referidos, este presenta negativa ante la práctica misma, será necesario que se deje constancia de dicha posición exponiendo las razones de ello, dentro de las cuales se podrá indicar la insuficiencia de garantías para determinar la fiabilidad del estado de embriaguez, o la falta de condiciones de los dispositivos técnicos.

Consideraciones finales

De lo expuesto, debe tenerse en cuenta que ante la clara negativa del trabajador en la práctica de la prueba, la Corte convalida al empleador para que pueda comprobar el estado de embriaguez de su trabajador acudiendo a otros elementos que permitan identificar el estado, tales como el comportamiento distorsionado, la falta de motricidad, la falta de coordinación y el alto aliento alcohólico.

Obsérvese con lo anterior, que se habilitan otros medios de prueba distintos a la prueba técnica, enfatizando en que esta última es por excelencia el medio que permite deducir el estado de ebriedad de un trabajador su grado y sus consecuencias negativas, no obstante, la conducta en sí misma, quebranta el espíritu de la prohibición establecida en el Código Sustantivo del Trabajo, artículo 60, numeral 2º, al constituirse en un comportamiento contrario al recto desempeño de las obligaciones laborales, por lo cual, si bien la prueba técnica es preferible y conducente, la misma no es exclusiva ni excluyente.

Debe recordarse que la prueba de alcoholemia debe cumplir con los parámetros técnicos que establece la Resolución 492 del 2001, emitida por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

Ahora bien, si se llegare a constatar el estado de embriaguez de acuerdo con lo anteriormente expuesto, dicha falta deberá evaluarse efectuando un análisis conjunto respecto de la gravedad de la conducta en relación con las particularidades del caso, por lo cual la ponderación de la gravedad estará a cargo del respectivo juzgador, en caso de que la causal asumida para dar por terminado el contrato sea objeto de litigio, o de que la misma en forma previa y razonada haya sido determinada por la empresa como grave.

No obstante lo anterior, en caso de invocar la conducta referida, esto es, presentarse al trabajo en estado de embriaguez, la misma, no debe ser considerada como de causación automática para dar por terminado un contrato con justa causa imputable al trabajador, aun cuando se enmarque dentro de los parámetros que expone la Corte en la sentencia reseñada, pues para dar plena efectividad a dicha causal siempre será menester dar al indiciado plenas garantías que conlleve el respeto del debido proceso, lo que comportará a que un trámite de esta índole no se torne ineficaz.