Valor razonable y materialidad en las normas contables públicas colombianas(1)

Revista Nº 23 Jul.-Sep. 2005

Jairo Alberto Cano Pabón (Colombia) 

Contador General de la Nación 

Introducción

El “valor razonable” y la “materialidad” son conceptos que están estrechamente vinculados si se tiene en cuenta su razón de ser y la esencia de la contabilidad como sistema de información y control, que genera datos útiles para administrar eficientemente los recursos de una entidad o de una sociedad.

En razón de la importancia que tienen los mencionados conceptos para la disciplina contable, se presenta a continuación un análisis comparado entre los desarrollos de la normativa contable pública promovidos por la Contaduría General de la Nación y los que, de su parte, registran los estándares internacionales de contabilidad.

De este análisis se derivan algunas conclusiones y recomendaciones de carácter general que se ponen a consideración de los diferentes lectores.

1. Valor razonable

1.1. Definición en la NICSP1: presentación de estados financieros

La NICSP1 define el concepto de valor razonable como “... el monto por el cual un activo podría intercambiarse o un pasivo liquidarse, entre partes interesadas que conocen de la materia, actúan de buena voluntad y lo hacen en una libre transacción de mercado”.

De igual forma, la NICSP17, que trata sobre las propiedades, planta y equipo, define en el párrafo 12 los conceptos de “costo” y “valor razonable”, relacionados con el tema en cuestión, de la siguiente forma:

Costo: es el monto en efectivo o equivalentes pagado o el valor razonable de otra contraprestación entregada para adquirir un activo al momento de su adquisición o construcción” (Negilla fuera de texto).

Valor razonable: es el monto por el cual un activo podría ser intercambiado, o un pasivo liquidado, entre partes de buena voluntad y dentro del marco de una transacción independiente”.

Los párrafos 22 y 23 de la misma NICSP17 expresan lo siguiente:

“Un ítem de propiedades, planta y equipo que cumple con los requisitos para ser reconocido como un activo deberá medirse inicialmente a su costo.

Cuando un activo se adquiere a un costo nominal o sin costo, su costo es su valor razonable a la fecha de adquisición”.

El párrafo 39 de la NICSP17 que trata sobre el tratamiento alternativo permitido, prescribe el siguiente procedimiento:

“Con posterioridad al reconocimiento inicial como un activo, un ítem de propiedades, planta y equipo deberá ser registrado en libros a su monto revaluado, siendo este su valor razonable en la fecha de la revaluación menos cualquier depreciación acumulada y pérdidas por deterioro acumuladas subsiguientes. Las revaluaciones deberán realizarse con la regularidad suficiente, de tal forma que el valor en libros no difiera en forma material del que sería determinado utilizando el valor razonable en la fecha de reporte de la información” (...) (Negrilla fuera de texto).

En cuanto a las “revaluaciones”, la misma norma señala que “el valor razonable de los ítems de propiedades, planta y equipo es generalmente el valor de mercado, determinado por tasación. Una tasación del valor de un activo la realiza, en general, un miembro de la profesión de tasación, que tiene una idoneidad profesional reconocida e importante (...)” (Párrafo de comentario 40).

Además, precisa que “para algunos activos del sector público, puede ser difícil establecer su valor de mercado debido a la ausencia de transacciones de estos activos en el mercado”. (...) (párrafo de comentario 41). Al respecto, argumenta la norma que “cuando no hay evidencia disponible para determinar el valor de mercado en un mercado líquido y activo de un ítem de propiedades, planta y equipo, el valor razonable del ítem puede establecerse por referencia con otros ítems con características similares, en circunstancias y ubicación similares” (...) (Párrafo de comentario 42).

1.2. Aspectos considerados por la norma contable nacional

El inciso segundo del numeral 1.2.7.1 del Plan General de Contabilidad Pública (en adelante, PGCP), norma técnica rela-tiva al reconocimiento y revelación de los hechos económicos, financieros y sociales, señala que “para el registro y comparación en el tiempo, la información reportada por el sistema contable debe considerar mediciones apropiadas a las características y circunstancias que dan origen a las diferentes transacciones y operaciones del ente público. El registro adecuado determina la confiabilidad y la utilidad social que, como pautas orientadoras del sistema, permiten que a través de los estados contables se reconozcan y revelen los resultados del ente contable en un horizonte temporal determinado”.

De conformidad con lo anterior, en los incisos tercero y cuarto de la misma parte del PGCP, se indica que “para efectos de valuación se aplicará, como regla general, el costo histórico...”, entendido este como aquel “... constituido por el precio de adquisición o importe original, adicionado con todos los costos y gastos en que ha incurrido el ente para la prestación de servicios, en la formación y colocación de los bienes en condiciones de utilización o enajenación. Además, harán parte del costo histórico las adiciones y mejoras objeto de capitalización efectuadas a los bienes, conforme a normas técnicas aplicables a cada caso”.

Según el inciso sexto de la misma parte del plan “... dicho valor será objeto de actualización, usando para ello criterios técnicos acordes a cada circunstancia...”. Para dichos criterios, el PGCP considera las siguientes bases de valuación:

Cuadro 1

Bases de valuación

Precio de mercadoEs el valor que resulta de la interacción de las fuerzas de oferta y demanda en el mercado.
Valor presenteCorresponde al valor que resulta de descontar la totalidad de los flujos futuros generados por un activo o pasivo, empleando para el efecto una tasa de descuento.
Costo de reposiciónRepresenta el precio que deberá pagarse para adquirir un activo similar al que se tiene, o el costo actual estimado de reemplazo de los bienes en condiciones semejantes a los existentes.
Valor de realizaciónRepresenta el importe en efectivo o su equivalente en el cual se espera sea convertido un activo o liquidado un pasivo, en condiciones normales.
Método (técnica) residualEs el que busca establecer el valor comercial del bien, normalmente para el terreno, a partir de estimar el monto total de las ventas de un proyecto de construcción, acorde con la reglamentación urbanística vigente y de conformidad con el mercado del bien final vendible, en el terreno objeto de avalúo.

Adicionalmente, los incisos segundo y tercero del numeral 1.2.7.1.1, propiedades, planta y equipo del PGCP, plantean que “... se consideran como métodos de actualización el costo de reposición y el valor de realización. Para establecer el costo de reposición pueden emplearse avalúos o precios de referencia, en tanto que el valor de realización se aplicará cuando se tenga la intención de enajenarlos, debiendo realizar para el efecto los respectivos avalúos técnicos (...).

El valor de los bienes recibidos en permuta o donación, corresponderá al convenido entre las partes o en forma alternativa, al estimado mediante avalúo técnico”.

Para el caso de los bienes inmuebles, mediante la Circular Externa 45 del 2001, la Contaduría General de la Nación (CGN) considera como métodos de reconocido valor técnico para su valoración, y con fines de revelación de la información contable, al precio de mercado, valor presente, costo de reposición y técnica residual. Así mismo, define que los avalúos deben hacerse a partir de la entrada en vigencia de la norma y que estos tienen validez por dos años. Sin embargo, señala que siempre que a juicio del representante legal el valor registrado del bien no refleje su realidad económica, debe efectuarse su actualización respectiva.

1.3. Análisis del concepto de “valor razonable” en el contexto de la norma nacional

Retomando lo planteado por la norma internacional, puede afirmarse que el “valor razonable” es el precio por el cual, en condiciones normales, se transan en un mercado bienes y servicios.

El costo histórico representa el valor por el que se reconocen inicialmente las transacciones y que constituye el justo valor o el valor razonable de los bienes, servicios y obligaciones en el momento en que el ente público los adquiere.

Por lo anterior, puede concluirse que el costo histórico como base inicial de reconocimiento contable es completamente vigente, atiende la filosofía del Sistema Nacional de Contabilidad Pública y, en principio, está de acuerdo con los parámetros que en este sentido establecen las normas internacionales de contabilidad pública.

La norma internacional requiere que los hechos económicos, financieros y sociales sean revelados en cualquier momento teniendo como base de valuación el “valor razonable”. Si ello es así, entonces el costo histórico como base general de reconocimiento y revelación para la normativa nacional, tal como se afirmó en el párrafo anterior, solo tiene vigencia en el momento en que se origina la operación susceptible de reconocerse contablemente y pierde objetividad y confiabilidad en la medida en que pasa el tiempo, sí y solo sí no es actualizado permanentemente y en debida forma.

Se observa que el concepto de valor razonable de que trata la norma internacional se ajusta al concepto de valor de realización desarrollado por la CGN. Sin embargo, este organismo ha reglamentado otras bases de valuación que arrojan como resultado, evidentemente, valores razonables. Se trata del precio de mercado, el valor presente y el costo de reposición, pero que, quizá por sus diferentes denominaciones, se afirme desprevenidamente que no corresponden a la base de valuación señalada en la norma internacional.

El precio de mercado, según su definición, es aquel que se genera por los fenómenos de oferta y demanda de bienes y servicios que caracterizan los mercados; por tanto, el precio allí determinado resulta representativo de los bienes y servicios transables y, en consecuencia, este es un valor razonable.

En cuanto al valor presente, ya se precisó que este corresponde al resultado de una metodología utilizada para determinar el valor actual de un activo que está en la capacidad de generar flujos futuros de efectivo o ingresos. En la actualidad, la normativa contable ha hecho obligatoria la aplicación de esta base de valuación para aquellas inversiones financieras que tienen la característica de negociables. El valor presente calculado para este tipo de activos es, por consiguiente, su valor razonable.

El costo de reposición es una alternativa para actualizar el costo histórico cuando no es posible determinar el valor de mercado y es utilizado para aquellos bienes poco transables; por ello, el valor se obtiene por referencia a otros bienes en condiciones semejantes o con base en lo que costaría reponer el mismo bien, teniendo en cuenta las características del bien objeto de avalúo. Este es el argumento por el cual se afirma que el costo de reposición como forma de actualizar el costo de los bienes que tienen ciertas particularidades arroja como resultado un valor razonable.

Por último, llama la atención la denominación del concepto razonable, el cual, aunque no corresponde a una base de valuación, se encuentra asociado al postulado de confiabilidad de la información contable, lo que significa que la información resultado del proceso contable, dadas las características que tiene y observados los requisitos, principios y normas técnicas, en este proceso, se ajusta significativamente a la verdad y representa la imagen fiel de las operaciones realizadas por los entes públicos.

1.4. Conclusiones y recomendaciones

La CGN deberá expresar y justificar que las diferentes bases de valuación que este organismo ha reglamentado representan valores razonables. Así mismo, deberá explicar en qué casos se aplican las diferentes alternativas de actualización.

Igualmente, deberá hacer expreso que el costo histórico como base de reconocimiento inicial constituye un valor razonable.

Aunque la norma nacional expresa que el costo histórico será objeto de actualización, deberán precisarse los momentos o intervalos que tendrán los entes públicos para efectos de determinar los razonables o justos valores, aplicando las diferentes formas de actualización.

La CGN deberá señalar específicamente que los demás bienes, y no solo los inmuebles, también son objeto de avalúos permanentes, con el propósito de que estos revelen valores razonables.

2. Materialidad o importancia relativa

2.1. Definición en la NICSP1: presentación de estados financieros

En el párrafo 6.º de la NICSP1 se define este concepto de la siguiente forma: “... en el caso de la información, es la condición que se produce cuando la omisión o tergiversación de la información puede influir en las decisiones o evaluaciones de los usuarios, para las cuales los estados financieros sirven de base. La materialidad depende de la naturaleza o magnitud de la partida o error juzgados en las particulares circunstancias de la omisión o tergiversación”.

2.2. Aspectos considerados por la norma contable nacional

El PGCP no contempla este concepto; sin embargo, para efectos de la aplicación de algunas normas técnicas y revelación de información contable, la CGN ha expresado algunos procedimientos que aplican la materialidad como una guía de acción. Entre ellos pueden citarse:

1. El monto máximo del 5% que puede representar las subcuentas denominadas “Otros”, respecto del total de la cuenta a la que pertenece.

2. El criterio para valorar las inversiones al precio de mercado: para las entidades del nivel nacional, que las inversiones respecto del total representen por lo menos el 20% de los activos líquidos o que los rendimientos financieros de este tipo de inversiones sean de por lo menos el 3% del total de los ingresos.

2.3. Análisis del concepto de “materialidad” en el contexto de la norma nacional

El concepto de materialidad es fundamental como parte del entramado o marco de conceptos que se deben tener en cuenta para el procesamiento y revelación de la información contable. La materialidad se convierte en un criterio bastante útil para los responsables directos de aplicar la normativa en el proceso contable, para efectos de decidir sobre la forma y el contenido de la información que se va a revelar.

Aunque el concepto es altamente subjetivo, pues este puede interpretarse de diversas maneras, es evidente que su análisis y consideración en el contexto del marco conceptual de la contabilidad pública, contribuye a atenuar ese grado de subjetividad y coadyuva al procesamiento y economía de la información.

Sin embargo, al tener en cuenta lo confuso que resulta en muchos casos la interpretación y aplicación del concepto de materialidad y en aras de prestar mayor utilidad a sus usuarios, es necesario realizar un esfuerzo que se traduzca en criterios que lo hagan tangible y fácil de aplicar. Para ello, es pertinente reflexionar sobre las otras definiciones de este mismo concepto, de tal manera que ello introduzca más y mejores elementos para establecer los criterios que garanticen su aplicación, así:

Importancia

“La relevancia de la información se afecta por su naturaleza e importancia. En algunos casos es únicamente necesaria la naturaleza de la información para conocer su relevancia. Por ejemplo, los informes de un nuevo segmento pueden afectar el nivel de riesgos y oportunidades que enfrente la empresa, independientemente de la importancia de los resultados logrados por el nuevo segmento en el período a que se refiere el informe. En otros casos la naturaleza y la importancia son básicas por ejemplo, los importes de inventarios que se mantengan en cada una de las principales categorías que sean apropiadas para el negocio.

La información se considera importante si su omisión o su presentación equivocada puede influenciar las decisiones económicas de los usuarios, tomadas sobre la base de los estados financieros. La importancia depende del tamaño de la partida o del error juzgado en las circunstancias particulares de su omisión o su presentación equivocada. Tal importancia provee un punto de separación de la partida en cuestión, más que considerarse una característica cualitativa que la información debe reunir para ser útil”. (Marco de conceptos para la preparación y presentación de estados financieros del IASB, párrafos 29 y 30).

Materialidad

Un hecho es material “si a la luz de las circunstancias presentes, la magnitud de dicho aspecto es tal que sea probable que, como consecuencia de su inclusión o corrección dentro de un informe, se modifique o cambie el juicio de una persona que se base en él”. (Financial Accounting Standard Board —FASB—, en español Consejo de Normas de Contabilidad Financiera).

Importancia relativa

“Una partida debe considerarse importante si hay razón para creer que su conocimiento influirá en las decisiones de un inversionista informado” (Asociación Norteamericana de Contabilidad, 1957).

Importancia relativa

“La información que aparece en los estados financieros debe mostrar los aspectos importantes de la entidad susceptibles de ser cuantificados en términos monetarios. Tanto para efectos de los datos que entran al sistema de información contable como para la información resultante de su operación, se debe equilibrar el detalle y multiplicidad de los datos con los requisitos de utilidad y finalidad de la información” (Definición de Arturo E. López, 2000, p. 46).

Importancia relativa o materialidad

“El reconocimiento y presentación de los hechos económicos debe hacerse de acuerdo con su importancia relativa.

Un hecho económico es material cuando, debido a su naturaleza o cuantía, su conocimiento o desconocimiento, teniendo en cuenta las circunstancias que lo rodean, puede alterar significativamente las decisiones económicas de los usuarios de la información.

Al preparar estados financieros, la materialidad se debe determinar con relación al activo total, al activo corriente, al pasivo total, al pasivo corriente, al capital de trabajo, al patrimonio o a los resultados del ejercicio, según corresponda”. (D.R. 2649/93, art. 16).

Importancia relativa

“Los estados financieros, presupuestales y patrimoniales, deben revelar todas las partidas que son de suficiente importancia para efectuar evaluaciones o tomar decisiones.

La información procesada por el sistema contable y, especialmente, la presentada en los estados financieros, presupuestales y patrimoniales, debe incluir los aspectos importantes o significativos del ente”. (Dirección general de contabilidad gubernamental de la subsecretaría de evaluación de la secretaría de programación y presupuesto. Citado por Juan R. Santillana, 1996, p. 30).

De acuerdo con las citadas definiciones, no cabe duda de que la materialidad o importancia relativa, como macrorregla observable en el proceso contable, busca proteger a los usuarios de la información, al indicar que esta debe revelar los aspectos sustanciales que hagan razonable la información y se ajuste significativamente a la verdad, con lo que el usuario se forme un juicio objetivo de la situación de la entidad y pueda por tanto tomar la decisión que crea más conveniente.

Parece ser que el concepto de materialidad, en sí mismo, induce a que solo se reconozcan y revelen contablemente hechos materiales, es decir, que el no reconocimiento de hechos económicos, financieros o sociales puede ser producto de una actuación consciente de quien tiene la responsabilidad de procesar y producir la información contable. En algunas definiciones también se expresa que la no revelación de la totalidad de los hechos puede deberse a errores.

Sea cual fuere la razón por la que no se reconozca o revele un determinado hecho, por omisiones voluntarias o involuntarias — o errores—, lo cierto es que la materialidad, además de proteger al usuario de la información, se convierte en una herramienta fundamental para quienes bajo su responsabilidad se prepara la información contable. Obsérvese que de esta forma el resultado del proceso contable no puede evaluarse con un criterio de medición rigurosa y exhaustiva, sino que debe emplearse un criterio de medición razonable de la situación revelada y, en consecuencia, de la utilidad que de la información pueda obtenerse.

No obstante lo anterior, se observa que de las definiciones relacionadas se desprende un alto grado de subjetividad, pues ninguna establece criterios específicos que ayuden a identificar los hechos o partidas materiales.

Tal como lo afirma el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), “el concepto de importancia relativa es complejo si se tiene en cuenta las siguientes limitaciones de orden práctico:

1. No se han determinado ni establecido parámetros que señalen la línea que permita separar los hechos importantes de los que no lo son.

2. Los efectos de una transacción, hecho o evento económico no siempre se pueden medir y cuando esto es posible, se deben fijar los límites que permitan definir su importancia.

3. Existen circunstancias que en el momento no pueden cuantificarse en unidades monetarias, pero que al transcurrir el tiempo pueden llegar a tener un efecto importante en la información financiera.

4. Los factores que determinan un hecho, transacción o evento económico pueden cambiar de un tiempo a otro, lo que ocasiona que una partida tenga importancia variable en el tiempo”.

En este sentido, la mayor aproximación la hace el Decreto 2649 de 1993 (por el cual se reglamenta los principios de contabilidad generalmente aceptados para Colombia), al señalar que “la materialidad se debe determinar con relación al activo total, al activo corriente, al pasivo total, al pasivo corriente, al capital de trabajo, al patrimonio o a los resultados del ejercicio, según corresponda”; lo que introduce indudablemente algunos elementos que permiten proponer, en principio, el criterio del peso porcentual del valor de una partida o un hecho frente a un total.

Sin embargo, tal como se precisa en la definición del IASB, la naturaleza de los hechos o de las partidas puede ser importante para la entidad, independientemente de los montos o resultados que estos representen.

2.4. Conclusiones y recomendaciones

Adicionar el numeral 1.2.6.12 al marco conceptual del PGCP, desarrollando el concepto de “materialidad” como un principio de contabilidad pública, el cual contemple los aspectos fundamentales antes expuestos, es decir, su forma de interpretación en el contexto de la realidad colombiana, así como los criterios que permitan su respectiva materialización, atenuando con ellos el grado de subjetividad que se presenta en su aplicación.

En atención a los argumentos que se han indicado anteriormente y a las orientaciones que sobre la problemática planteada alrededor de la materialidad ha señalado el IMCP, la importancia de una partida o hecho puede determinarse de la siguiente forma:

1. Según el monto de la partida:

a) En relación con un total, las partidas no superiores al 5% no se consideran importantes.

b) En relación con un total, de las partidas entre el 5% y el 10% algunas podrán ser importantes y otras no.

c) Las partidas mayores al 10% deben considerarse como partidas importantes que pueden tener un impacto significativo en la información financiera.

2. Según la naturaleza de la partida:

a) Si se trata de partidas de carácter ordinario o extraordinario.

b) Si las partidas o hechos generan riesgos u oportunidades para la entidad.

c) Si el hecho influye o puede influir significativamente en los resultados de la entidad.

d)Si el hecho compromete la continuidad o funcionamiento de la entidad.

e) Si se trata de operaciones con entes vinculados o adscritos.

Bibliografía

Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (International Accounting Standard Board, IASB). Marco de conceptos para la preparación y presentación de estados financieros, 1987.

Contaduría General de la Nación. Circular Externa 45 del 2001. Valoración de los bienes inmuebles.

Contaduría General de la Nación. Plan General de Contabilidad Pública.

Decreto Reglamentario 2649 de 1993. Principios de contabilidad generalmente aceptados en Colombia.

Dirección general de contabilidad gubernamental de la subsecretaría de evaluación de la secretaría de programación y presupuesto. Contabilidad y auditoría gubernamental. En: Santillana, Juan Ramón. México: Editorial Ecafsa, 1996.

Elizondo López, Arturo. Proceso contable. México: Editorial Ecafsa, 2000.

Federación Internacional de Contadores, IFAC. Comisión del Sector Público. Norma Internacional de Contabilidad Pública NICSP1: Presentación de estados financieros.

(1) Este documento es resultado de los análisis realizados por el grupo de investigación de la Contaduría General de la Nación, CGN, que adelanta el proyecto de armonización de las normas locales, emitidas por este organismo, con normas internacionales de contabilidad pública expedidas por la comisión del sector público de la Federación Internacional de Contadores, IFAC.