Viáticos permanentes: regularidad y funcionalidad

Revista Nº 170 Mar. -Abr. 2012

Ana María Muñoz Segura 

Profesora Universidad de los Andes 

En sentencia del año pasado, la Corte Suprema de Justicia se refirió a los alcances de los pagos hechos por la empresa a sus trabajadores bajo la modalidad de viáticos permanentes(1). Vale advertir que el ejercicio conceptual que hace la Corte en esta oportunidad, es el desarrollo de las disposiciones existentes, de tal manera que las posibles discusiones sobre si los viáticos deben ser o no salario podrían plantearse en un ámbito de reforma legal o discusión académica.

Los hechos que ocasionaron el pronunciamiento fueron los siguientes: un trabajador demanda a la empresa John Restrepo A. y Cía. S.A. con el objetivo de que se ordenara el reajuste de sus prestaciones sociales y vacaciones, toda vez que la entidad demandada no incluyó como factor salarial los viáticos que recibió durante su vinculación laboral(2); a lo que se opuso la demandada pues a su juicio no se trataba de viáticos sino que el trabajador “estaba autorizado para hacer unos gastos por cuenta de la empresa” pues le resultaban necesarios para poder cumplir con sus funciones. Para el análisis es importante señalar que el trabajador se desempeñaba como vendedor en la empresa demandada.

En la primera instancia la entidad empleadora fue absuelta, decisión que fue confirmada en segunda instancia. A juicio del tribunal, además de que había prescrito el auxilio de cesantías, considera que si bien es cierto del interrogatorio de parte y en algunos testimonios se podría inferir la existencia de unos pagos por manutención y alojamiento del trabajador, este no “había logrado reunir la prueba suficiente, óptima, sistemática y coherente que le permitiera al tribunal disponer favorablemente sobre los reajustes deprecados, sin que pudiera optar por las conjeturas o meras aproximaciones”, pues, a su juicio, la prueba documental no da cuenta de la existencia de los viáticos “sino de gastos en que incurrió el demandante a raíz de los múltiples viajes que había realizado en desarrollo de labores al servicio de la demandada”.

Ahora bien, es posible analizar el fallo desde tres enfoques diferentes a los que se hará referencia: la calidad de viáticos permanentes de los pagos, su alcance probatorio y la viabilidad de la indemnización moratoria en los valores reliquidados(3).

1. ¿Cuándo hay viáticos permanentes?

Si bien es cierto que la empresa reconoció la realización de ciertos pagos a hoteles y restaurantes donde se alojaba y alimentaba el trabajador, estos no hacían parte de la base salarial “en la medida en que se concedían para que el actor pudiera desempeñar a cabalidad sus funciones, por (sic) no eran para su propio beneficio, (hecho que además) permite vislumbrar un actuar de buena fe” por parte de la empresa.

En las consideraciones de instancia, la Corte recuerda lo establecido en el artículo 130 del Código Sustantivo del Trabajo en el sentido en que se consideran como parte del salario aquellos viáticos permanentes destinados a proporcionar manutención y alojamiento al trabajador, excluyendo a los viáticos accidentales y los permanentes con la finalidad de pagar los medios de transporte o los gastos de representación.

Así mismo, recuerda la corporación que ha sido la jurisprudencia la que ha dado los criterios para determinar los viáticos permanentes, a diferencia de lo que ocurre con los viáticos accidentales, los cuales sí encuentran regulación legal. Continúa el argumento en el sentido en que deben considerarse como permanentes aquellos pagos “que básicamente se refieren, uno, a la naturaleza de la labor desempeñada por el trabajador, que exija un requerimiento laboral ordinario, habitual o frecuente de desplazamiento del trabajador fuera de la sede de trabajo, en contraposición al extraordinario, no habitual o poco frecuente, que emplea la norma, para los accidentales y, el otro, a la periodicidad regular y cantidad apreciable de tales desplazamientos”(4).

Es decir, de manera particular en cada caso será necesario analizar las funciones del trabajador al que se le reconocen los pagos, a fin de determinar su relación inmediata con la labor desempeñada y la periodicidad con que estos pagos se presentan. De tal manera que, el hecho de que el trabajador fuera vendedor y que parte de su trabajo lo desempeñara en la empresa y otra parte fuera de ella, simplemente indica que su cargo exigía prestar sus servicios más allá de las instalaciones de la empresa, razón por la cual las relaciones de gasto aportadas reflejan pagos “regulares, permanentes y en cantidad apreciable sus desplazamientos fuera de la sede de la entidad”.

La empresa demandada consideró que dado que los pagos no se hicieron al trabajador de manera directa sino a un tercero ello significa que “no genera devengo para el trabajador, sino que al pagarse directamente al tercero que suministra el servicio, este es un elemento de trabajo no constitutivo de salario de acuerdo al artículo 128 del CST, pues este pago está destinado a que el trabajador cumpla a cabalidad sus funciones”.

En este sentido, para la Corte el hecho de que el pago se hiciera de manera directa o no al trabajador no resultaba indiferente, pues “no significa que no los hubiere devengado el trabajador, pues este es el que hacía el consumo de tales servicios, de donde queda claro y sin duda alguna que sí entraba a su patrimonio, pues no tenía que efectuar los gastos correspondientes a su manutención y alojamiento”.

Así las cosas, la calificación de los viáticos dependerá de su relación con las funciones del trabajador, esto es, la relación del pago frente a las labores del trabajador y la periodicidad con que se presentan estos pagos, requiriendo que sean de manera habitual; todo ello con independencia de las decisiones administrativas que tome el empleador para su pago.

2. ¿Cómo se prueban?

El trabajador aportó al proceso unas planillas en las que se discriminaba por semana y por mes los pagos que se le hicieron, así como los comprobantes de pago correspondientes a un salario variable. Además de ello, el interrogatorio de parte y un par de testimonios dan cuenta de estos pagos con destinación a alojamiento y manutención en los viajes que realizaba el trabajador. Dado que el pago lo hacía directamente el trabajador, los gastos debían ser soportados con las planillas mencionadas.

Por su parte, para la empresa, estos pagos nunca se catalogaron como viáticos, ya que no se pagaron de manera directa a hoteles y restaurantes, solo son considerados como desembolsos para cumplir sus funciones(5).

Para la Corte, las planillas aportadas debieron ser analizadas de manera más detenida toda vez que en ellas no solo aparecen los datos del demandante, su cargo, la relación de gastos por transporte, hotel, alimentación y otros, sino que además dan cuenta de las fechas en que se produjeron. Así las cosas, “tales documentos constituyen una prueba suficiente, óptima, sistemática y coherente sobre los montos recibidos por el actor por concepto de manutención”, de la cual es posible deducir no solo la existencia de los viáticos sino su cuantificación, evidenciando la amplia posibilidad probatoria en lo que respecta a los pagos por viáticos.

3. ¿Con la reliquidación de las prestaciones, puede generarse la indemnización moratoria del artículo 65 del CST?

En los trámites propios de la demanda, la entidad empleadora propuso la excepción de buena fe en su comportamiento dado que nunca canceló los dineros, pues “para efectos de manutención y alojamiento (...) siempre interpretó y estuvo convencida que el trabajador nunca devengó viáticos”.

A juicio de la Corte, el hecho que se desprende de las planillas aportadas es diferente “pues no emerge de ellos que fuera la demandada quien pagaba directamente a un tercero” y además, sin importar que la forma de pago fuera la regularidad y la discriminación del concepto pagado “no aparece excusa razonable ni atendible, la esgrimida por la empresa para excusarse de tener como factor salario (sic) los viáticos señalados”.

Teniendo en cuenta lo anterior, la Corte casa parcialmente la sentencia en el sentido de revocar parcialmente la sentencia de primer grado y ordenar la reliquidación del auxilio de cesantías incluyendo el valor por concepto de los viáticos permanentes correspondientes a alojamiento y manutención.

(1) Sentencia, Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, del 1º de marzo del 2011, radicado 39369, M.P. Francisco Javier Ricaurte Gómez.

(2) Frente al vínculo laboral existe una diferencia en la apreciación por parte del trabajador y del empleador, pues para el segundo se trataba de dos relaciones laborales diferentes y no de una sola.

(3) Vale advertir que la sentencia también se refiere a la prescripción del auxilio de cesantías, pero nos abstendremos de referirnos a este asunto. Sin embargo, el fallo aquí analizado se remite a lo ya dicho por esa corporación en sentencia del 24 de agosto del 2010, radicado 34393. El salvamente de voto es del magistrado Gustavo José Gnecco Mendoza.

(4) De acuerdo con la sentencia, por ejemplo, para el año de 1999 los gastos de manutención correspondían a un total de $ 6.630.000.oo para un promedio mensual de $ 552.500.oo, y para el 2000 el promedio el total de gastos de manutención era de $ 4.726.980.oo para un promedio de $ 727.227.70.

(5) Nótese que el empleador a veces señala que el pago lo hacía directamente a un tercero en tanto que en otras oportunidades señala que el pago se le hacía al trabajador. En cualquiera de las dos circunstancias, las planillas servían de soporte para acreditar el gasto.